‘Abel Pou’ – Una novela contemporánea independiente.

Novela contemporánea, independiente

¿De qué trata ‘Abel Pou’?

Hay figuras que destacan por encarnar la necedad en su forma más pura y desafiante. Entre ellas se encuentra Abel Pou, el personaje pionero en la publicación de mis libros. Esta novela contemporánea independiente nos enfrenta a la incesante repetición de errores, a las decisiones que, aunque bien intencionadas, terminan cuestionadas por quienes nos rodean. A través de una conversación largamente esperada entre un padre y su hija, ‘Abel Pou’ nos sumerge en los dilemas humanos más profundos: el altruismo, la culpa y la paradoja de nuestras intenciones.

Tropezar con la misma piedra: ¿aprendemos o repetimos?

¿Quién no ha estado ahí? Insistiendo en la repetición de nuestros propios errores, incluso cuando sabemos que nos lastiman. ‘Abel Pou’  nos invita a cuestionarnos si alguna vez logramos cambiar o si simplemente estamos condenados a tropezar con la misma piedra. Mientras su protagonista busca actuar con compasión y empatía, el mundo lo percibe de otra manera: como alguien que, en el fondo, prioriza sus propios intereses.

En un mundo donde las apariencias engañan y los juicios son precipitados, Abel Pou es un ser profundamente malinterpretado.

Índice

Lo que va de la historia

Capítulo I –El Silbido

Capítulo II –Poema Wanadí Sur

Capítulo III –Que jode

Lo más reciente: Capítulo III – Que jode

ellos

 

Desde el portón hasta la casa había que recorrer al menos 100 metros, una distancia interminable a juicio de ambos. Annet caminaba delante de su padre, como si supiera hacia dónde iba, hasta que Abel se adelantó y la guió en la dirección correcta.

Llegaron a una zona de estar, una especie de zaguán, que parecía descuidado, pero con un encanto particular. Era un área externa donde él pasaba la mayor parte del tiempo. Las paredes llegaban solo hasta la mitad, y el resto lo ocupaban barras metálicas, azules y verticales; como barrotes que dejaban circular el aire, creando un espacio abierto, iluminado y cómodo ante esas altas temperaturas.

Al pasar la puerta de rejas, se escuchó un sonido proveniente del interior. Una voz detestable y perfectamente reconocible: la del “Ángel de la revolución”, un personaje que de ángel no tenía nada. Anticipando que a ella podría molestarle, el padre se adelantó, entró rápidamente y apagó la radio. De todas maneras, Annet ya había decidido desviar su atención, romper el hielo y tomar la iniciativa.